A MANERA DE PROFESIÓN DE FE

Como perros que ladran en la noche
sin qué ni para qué...
lanzo este bronco aullido, cual reproche
porque perdí la fe.

Un credo tuve y resultó falsario,
tuve una patria ostentosa y pobre,
un hogar tuve, tan poco hospitalario
que en vez de plata resultó de cobre...

Dios y el diablo me dieron sus consejos,
que nunca aproveché:
Obvias admoniciones pa' pendejos
y lugares comunes que ya sé.

Nunca las arañas mean
porque se chorrean las patas.
Los muertos no se menean
porque espantan a las ratas.

Cantaba un cantor jarocho
-le oí con estas orejas-
cantaba el cantor jarocho
su canción tras las rejas:

El cabrón siempre es cabrón,
el chivo hasta cierto punto.
El borrego es agachón...
Y ahí no quedó el asunto.

Después el cantor jarocho
agregó este contrapunto:
"Yo soy más chulo que un ocho."
Y el pobre lo es todo junto.

¿Justicia? Ley de Caifás;
dulce jarabe de pico
joder al jodido más
y el rico hacerlo más rico.

Una mujer me destrozó la vida
y me tornó en servicial esclavo.
Otra mujer me restañó la herida;
un clavo, hasta en amor, saca otro clavo.

Una mañana llegará la muerte
a mi casa paupérrima y sombría:
Chinga a tu madre, me complace verte,
le diré con mi fina cortesía.

Brazo a brazo partiré con ella;
como si fuera la mujer amada.
A una lejana, muy lejana estrella:
Oscura y sorda y en la que no haya nada.

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Renato Leduc